• EL RINCÓN DE NACHO

  • EL RINCÓN DE NACHO

      • La enfermedad del más.

      • La enfermedad del mas, la finitud

        Vivir de ilusiones, no aceptar la realidad.

        No desees nada porque nada te falta, la búsqueda misma te impide encontrar. Mahara.

        En cuanto se agota la satisfacción de lo conseguido se genera otro deseo y asi caemos en el circulo del más.  El temor de no conseguir lo deseado incomoda y  el deseo de conseguirlo es fuente de inquietud.

        Todo esto gira alrededor del sufrimiento, sufre por conseguirlo, sufre por perderlo y sufre porque ya no significa nada para él el tenerlo.

        El ciclo de insatisfacción en lo material

        Supongamos que nuestra situación financiera es más bien precaria. Vivimos envueltos en la ilusión de que, si tuviéramos una mejor situación económica, nos sentiríamos más seguros, y entonces seríamos felices. 

         Trabajamos durante años para conseguir esa pseudoseguridad  O bien no la obtenemos, y nos pasamos la vida insatisfechos pensando que, si hubiéramos obtenido una seguridad financiera, seríamos muy felices  o bien la obtenemos  lo que ocurre en muchos casos, aunque haya habido que esperar para ello mucho tiempo.

        Es el «éxito», glorificado por nuestra sociedad materialista (casa, carro, viajes, segunda residencia, aparatos de todo tipo, etc.). Estamos contentos , pero la alegría no dura mucho tiempo... porque pronto nos damos cuenta de que nos falta algo.

        La plenitud y la paz que buscábamos se nos escapa  La acumulación  material con la que habíamos soñado durante tanto tiempo no nos aporta la felicidad esperada, bien porque nos mantiene en el estrés y el miedo a perderla, bien porque otros aspectos de nuestra vida que podemos haber descuidado (relaciones, salud, creatividad, libertad, etc.) son otras tantas fuentes de insatisfacción.

        Entonces, para colmar esa nueva insatisfacción, nos ponemos a buscar algo en el exterior que parece puede hacernos felices .Decidimos hacer viajes, alcanzar una posición social respetable, hacer determinados estudios, o lanzarnos a cualquier empresa esperando que, finalmente, vamos a ser pronto felices porque habremos obtenido lo que deseábamos. Y el ciclo comienza una vez más.

        Tratar de satisfacer los deseos mediante la posesión, es pretender apagar el fuego con la paja.  Proverbio chino.

        El ciclo de insatisfacción en la relación de pareja

        Lo que ocurre en las relaciones de pareja también ilustra muy bien esa dinámica. Nos sentimos solos; creemos que, si encontramos el compañero o compañera ideal (según nuestros criterios, claro), seremos verdaderamente felices. Entonces buscamos y, un buen día, acabamos por encontrar a alguien que parece convenirnos .

        Nos sentimos muy dichosos... durante algún tiempo . Después, llegan las nubes a nuestro cielo azul . En ese momento pueden presentarse diversas situaciones. Por ejemplo, por citar la más sencilla y corriente, el príncipe o la princesa encantadores van siendo con el tiempo cada vez menos encantadores , hasta el punto de que incluso nos preguntamos cómo fue posible que lo/la encontráramos encantador/a un día .

        Entonces, o bien soportamos una relación insatisfactoria  o terminamos por separarnos y nos encontramos de nuevo al comienzo del ciclo , solos, insatisfechos. Automáticamente, sin reflexionar un instante en la dinámica que nos impulsa, partimos de nuevo en busca de alguna otra persona que, al final, así lo esperamos, nos colmará de felicidad... Empezamos de nuevo el ciclo desde el principio, y volvemos a pasar por todos los puntos, para encontrarnos de nuevo en el punto 1 en un momento u otro.

        ¿No vemos cómo ansia la gente la llegada del fin de semana para salir de su ambiente de trabajo y encontrarse en un entorno agradable, esperando sentirse bien? Llega el momento esperado, pero se acaba; aunque haya sido agradable, el placer se desvanece como el humo.

        Habrá que buscar otra cosa para el fin de semana siguiente. ¿No hay acaso muchas personas que, con meses, con años de antelación, piensan en sus vacaciones, en sus viajes, en su jubilación? Las vacaciones, los viajes y todo lo demás suelen ser agradables, pero rara vez lo son tanto como se esperaba. Y, si lo han sido realmente, se deprime uno al volver y espera con mayor razón la evasión siguiente.

        Se pierde así la vida esperando que mañana será mejor. Pero «mañana» no llegará nunca, siempre será mañana. Y así es como el momento presente se esfuma sin haberlo vivido. Vivimos en un pasado que ya no existe, o en un futuro imaginario. En realidad, no vivimos, no hacemos más que sobrevivir. Pero como todo el mundo, o casi, hace lo mismo, creemos que la vida es así. Y nos preguntamos por qué la vida no nos satisface plenamente.

        Sabemos que la felicidad se encuentra en nuestro interior porque lo hemos leído en algunos libros o lo hemos oído decir, pero, no obstante, seguimos siendo prisioneros de ese ciclo de insatisfacción, y no sabemos por qué. 

         

         

         

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